jueves, 5 de agosto de 2010

Pierre Cardin - Un acercamiento a un diseñador futurista

Pierre Cardin en la actualidad.
Foto Dominique Maitre.

Pierre Cardin, en 1963 aproximadamente.
Fotos Cortesía Pierre Cardin/wwd.com

1967

Durante el 2010 el diseñador francés -nacido en Italia-, Pierre Cardin festeja los 60 años de su marca con una serie de eventos que incluyen el regreso a la pasarela de París, con una colección que presentará en los desfiles de Otoño, y el lanzamiento el pasado mes de febrero del libro “Pierre Cardin, 60 Años de Innovación”, escrito por su compañero de vida Jean-Pascal Hesse, con sus diseños más representativos como el “vestido burbuja”, de 1954.

Cardin, de 87 años, nació el 2 de julio de 1922 en San Biagio di Callalta, en la región del Véneto, Italia. En 1945 viajó a París donde estudió arquitectura, y luego de la guerra, comenzó su carrera con Paquín, diseñando el vestuario de la película “La Bella y la Bestia”, de Jean Cocteau. Luego de un breve lapso de tiempo colaborando con Elsa Schiaparelli, Cardin se convirtió en 1947 en jefe creativo de la nueva casa Christian Dior, imprimiéndole un cambio rotundo en la imagen con la creación conjunta del “New Look”.

En 1950 decide crear su propio taller de costura en la rue Richepanse, donde comienza creando máscaras y vestuarios para teatro. En 1953 presenta su primera colección para mujeres iniciando su camino en la alta costura. En 1954, el vestido burbuja se convierte en un éxito mundial, y ese mismo año abre su primera boutique “Eve”.
En 1957 realiza su primer viaje a Japón donde es nombrado profesor honorario de la escuela de diseño Bunka Fukosa, donde dio lecciones sobre corte en tres dimensiones.

Muy pronto decide que su futuro está lejos de la alta sociedad y muy cercano a un estilo de mujer terrenal, más cerca de la pueblo: “Él sentía que la sociedad estaba cambiando, con cada vez más mujeres incorporándose a la fuerza de trabajo, y decidió ofrecerles algo revolucionario: ropa de diseñador lista para usar,” describe la periodista Joelle Diderich, en su nota "Cardin on Cardin" para el WWD.com.

En 1959 la Cámara Sindical de Francia lo expulsa por haber lanzado una colección prêt-à-porter (Lista para usar) para grandes almacenes como Printemps, un hecho que era considerado inapropiado en la época para un modista considerado como primer “couturier” (costurero) en París. Al poco tiempo es reincorporado pero de todas maneras decide retirarse en 1966.
Y en 1962 inventa el prêt-à-porter aportando a la moda nuevas siluetas como abrigos rectos, cortos, y estructurados con pliegues, que se acompañaban con pantalones estrechos y botas. Conocido por su estilo vanguardista, Cardin es un amante de las formas geométricas y asimétricas.

En 1970 se produce la apertura del "Espacio Pierre Cardin", un lugar donde aún funciona un teatro, un restaurant, un cine y un hall para exhibiciones que ha permitido la difusión de los más diversos artistas.
“En 1971, lo invitaron a la inauguración del aeropuerto Lyon-Satolas, donde acudió rodeado de sus modelos preferidas, vestidas con cardinettes, y de algunos periodistas del mundo de la moda. Durante media hora pronuncio un discurso sin leer la más mínima nota; mencionó su infancia, cuando era un joven inmigrante italiano, sus inicios a la edad de 14 años en el taller de un sastre de Saint-Étienne; habló con pasión de la moda, de la profesión, del éxito. Y comunicó su entusiasmo de tal forma que robó el protagonismo a las modelos,” cuenta la periodista Frédérique Mory, en su libro “Apuntes de Moda”.

El famoso "vestido burbuja", de Pierre Cardin.


Amante incansable de los viajes, Cardin es conocido en todo el mundo. Dueño de múltiples propiedades como el Castillo Lacoste Provence, el Espacio Evolution, el Espacio Cardin –donde promueve nuevos talentos-, el Palacio Bulles (Bubble House), y hasta un restaurant, el famoso Maxim’s, Pierre Cardin también ha cambiado el mundo de la moda con su curioso sistema de licencias que ya suman más de 800 alrededor del mundo. Su nombre lo llevan productos tan disímiles como vasos, sillas, mesas, cubiertos, camas, lámparas, cortinas, muebles de aviones, relojes, corbatas, perfumes y hasta latas de sardinas.

En diciembre de 1978 viaja por primera vez a China, y en marzo de 1979 presenta su colección en Beijing y Shanghai. “Cuando llegué a China por primera vez vi los desastres, la miseria, el frío, el hambre, la autoridad, la supresión de la libertad –realmente era una cárcel. A pesar de eso fui capaz de hacerme entender, conocer y amar,” recuerda el modisto.

En octubre de 1981 Cardin recorre México, Brasil y la Argentina, y en junio de 1994 visita Cuba como parte de una misión secreta cuando Fidel Castro lo consultó acerca de una posible venta de habanos cubanos con la impronta Cardin o bajo el nombre de su restaurant Maxim’s con el objetivo de evitar el embargo comercial de EE.UU. sobre la isla.

Se dice que el único lugar que Cardin no ha visitado es la luna, a pesar de ser una clara obsesión que podemos ver en muchas de sus creaciones. Según relata Joelle Diderich, Cardin es un amante de las formas circulares y ha sido muy cuestionado por los críticos que lo acusaban de “ignorar la figura femenina en favor de los diseños abstractos”. En este sentido Cardin compara su trabajo con el de un escultor que se preocupa por la estética. “Trabajo como un escultor. El cuerpo se mueve libremente dentro de un vestido y, al mismo tiempo, eso crea una figura. Si siempre vestís el busto, las caderas y la cintura, siempre vas a obtener el mismo vestido. Lo único que cambia es la tela. La moda no es eso. Yo me ocupo de la estética.”

Hoy en día Cardin prepara el musical Casanova, que tendrá lugar en la plaza San Marco en Venecia y la construcción de un rascacielos que contendrá propiedades residenciales y comerciales, que estará ubicado en el lado oeste del Sena, en París.

Con sus 88 años Cardin ha considerado a menudo la venta de su marca, pero las conversaciones con inversores no llegan a buen puerto. El diseñador pide 1 billón de euros (u$1.36 billones de dólares) y no está dispuesto a resignar ni un centavo del imperio que ha construido durante tantos años. “Quiero que sea 100 por ciento en mis términos. No estoy vendiendo por necesidad, estoy vendiendo porque algún día voy a desaparecer y quiero decidir quien va a seguir a cargo.”

Cardin y sus modelos.

1958

Diseño de 1962.

Diseño de 1965

1971

Foto: Stephane Feugere
Publicar un comentario
Related Posts with Thumbnails