sábado, 25 de mayo de 2013

Karl Lagerfeld: "Una mala idea de otro puede darte una buena idea"

Karl Lagerfeld, en su charla con Bridget Foley, durante el "WWD CEO Summit".

En el mes de enero se llevaron a cabo una serie de conferencias realizadas por la publicación Women Wears Daily titulada “WWD CEO Summit”. El diseñador Karl Lagerfeld fue uno de los invitados a participar y Bridget Foley, editora ejecutiva de WWD, lo entrevistó.

7 de Mayo. La última colección Chanel Crucero 2013/14 presentada en Singapur.

WWD: Karl, sé que no sos de los que se regodean en glorias pasadas.
Karl Lagerfeld: Mi propio pasado. El pasado de otras personas, que he conocido o no conozco, es interesante. No estoy realmente interesado en mi propio pasado porque sé todo sobre él.

WWD: Bueno, una cosa que sabés es que este año marcará, si no celebrará, tu 30 aniversario en Chanel, y has estado más tiempo en Fendi. Recientemente hemos visto un número de cambios en las cabezas creativas de las firmas. ¿Qué se necesita para tener una relación exitosa entre diseñador y marca?
KL: Algunas personas dicen que soy un asesino a sueldo, y me siento muy halagado de ser uno porque la etiqueta está ahí. La señora Menkes recientemente escribió un artículo muy interesante sobre eso en el New York Times. La marca está ahí antes, y tiene que estar después. No es el star system de una persona por un cierto número de años y luego… quién sabe? Creo que lo importante es estar detrás de la marca, y no usar la marca para empujar tu propia fama. Yo no puedo cruzar la calle, pero Chanel también hizo mucho para ayudarme a hacer Chanel lo que es ahora. Cuando yo llegué, todos –hasta la gente de la industria- me decía, ‘No la toques, está muerta’. El Sr Wertheimer decía, “Podés hacer lo que quieras”, y lo hice, y aparentemente funcionó porque soy bueno cuando las condiciones de trabajo son perfectas. La gente que no se esfuerza en las cosas que conoce más recibe menos. Es muy raro pero lo mejor recibe lo mejor.

WWD: ¿Cuáles fueron las condiciones? A Chanel le estaba yendo muy mal cuando vos llegaste.
KL: Diez u once años luego de su muerte, era una bella durmiente con una idea: respeto. Lo bueno acerca de Chanel es que toda su vida no fue tan fabulosa por lo que, “Si, tenemos que ser respetuosos”. Por otro lado, se trata de moda. Hacer sólo un homenaje no lleva hacia ningún lado. Eso es el aburrimiento encarnado.


WWD: ¿Cómo hacés el balance entre los dos – mantenerte verdadero a la identidad de Chanel que vos en este punto has nutrido y creado-, con la adecuada cuota de irreverencia para hacerla moderna?
KL: Tenés que tener tus ojos abiertos. Es fácil hacer de Chanel algo fashionable en cada período. Primero de todo, hay tantos elementos. De alguna manera, mi trabajo es hacer creer que algo es muy Chanel aún si eso era algo que nunca se había hecho en Chanel. Es como un juego, y quizás no soy tan malo apostando.

WWD: ¿Qué aprendiste de tu relación con el Sr. Wertheimer?
KL: Sin eso, no hubiera existido pero él nunca interfirió. No tengo nada que ver con el perfume, pero en nuestro mundo, hacemos la moda que creemos es correcta. Yo, Bruno Pavlovsky, Virgine [Viard], el director del estudio creativo de todo, no hacemos reuniones, no hablamos de marketing. Quizás tengan gente de marketing pero nunca los veo. Nunca he ido a una reunión en 31 años. De hecho, no es verdad que son 30 años. Son 31. La primera colaboración fue en Enero de 1983 pero vos no hacés la colección la semana anterior y yo empecé en 1982. Pero como no estoy con el tema de los aniversarios, no me afecta el tema.

WWD: Tu ética de trabajo es legendaria. ¿Qué te impulsa?
KL: Si aceptás un trabajo o es tu propio negocio, lo hacés decentemente ó lo olvidás. Estoy más allá. Puedo hacer lo que quiero, en las condiciones más perfectas, y funciona. En un momento del mundo donde no muchas cosas funcionan bien, tengo mucha suerte y espero que eso se refleje en mi trabajo. Las condiciones de trabajo son importantes. Quiero decir, no quiero dirigir una compañía yo solo. No tengo nada en contra de los negocios. Mi padre fue un hombre de negocios, pero me gusta la libertad creativa.


WWD: Dijiste que no hacés reuniones, y que no te involucrás con el marketing, pero no te molesta ser un diseñador comercial. ¿Pensás cómo venderán las cosas y su desempeño cuando estás diseñando?
KL: No, gracias a Dios, porque así se convierte en marketing. Espero que suceda pero no lo formulo. Creo que eso es algo muy insano. Soy un diseñador comercial. Como solía decir Carrie Donovan, “La moda es lo que la gente usa”, y no creo que eso haya cambiado. Estoy feliz de que a tanta gente en el mundo le guste Chanel. El otro día, el dueño de otro gran grupo me preguntó, “¿Tenés ventas permanentes en Chanel?” ¿Por qué? “Porque los locales están llenos todo el tiempo”. Digo que tenemos mucha suerte. Ellos pueden decir que hago lo correcto. Alguien podría hacerlo mejor, pero no sé quién por el momento.

WWD: Has hecho exitosamente algo que tanta gente ha intentado. Tenés llegada más allá de las generaciones. Mujeres reales; chicas jóvenes que quieren la primera chaqueta Chanel; jóvenes actrices que no pueden esperar para usar Chanel en la alfombra roja… pero no has perdido la base de señoras que realmente tienen el dinero para comprar Chanel. ¿Cómo lo hacés?
KL: Ese es un misterio que no trato de analizar porque sería muy insano. Yo sólo trabajo así. No soy una persona tan seria. No hago muchas preguntas. Trato de dar las respuestas correctas. No escucho mi voz, escucho mi inspiración.

WWD: ¿Qué te inspira?
KL: Todo. Soy lo que la gente llama un voyeur. Veo todo. Me acuerdo de todo. Puedo rehacer las cosas a mi modo porque una mala idea de otro puede darte a vos una buena idea. Soy como un edificio con una antena que captura todo. Quiero saber todo. Leo todas las revistas. Quiero estar informado. Creo que eso es lo excitante de la moda. Mirás una pintura de una era cualquiera, pero sólo podés saber la época por la ropa. Eso quiere decir que la moda es importante.


WWD: ¿Hay artistas en los que estés particularmente interesado en este momento?
KL: Mi favorito es Jeff Koons, porque creo que ese es el espíritu correcto de nuestros tiempos. Me gusta el espíritu, las proporciones, la persona, todo. Aunque cuando me gusta algo, no me pregunto porqué. Sólo me gusta, eso es todo.

WWD: ¿Qué estás leyendo ahora?
KL: Como hablo más o menos tres lenguajes, leo muchos libros. Tengo dos operaciones editoriales en Alemania con Gerhard Steidl, una para leer y otra para libros de fotos. Leo lo que es nuevo en inglés, lo que es nuevo en francés, lo que es nuevo en alemán, aunque no es mucho. Por el momento, estoy leyendo “Back to Blood”, del hombre del traje blanco (Tom Wolfe).

WWD: Vos fotografías la ropa de otras personas, vos fotografías moda. ¿Hay géneros que no te interesen?
KL: Nunca sabés dónde está la buena fotografía. Me encanta hacer arquitectura. Es interesante para un diseñador hacer fotos, porque sino, te sentís desolado en tu estudio luego de hacer una colección. Haciendo fotos, campañas, te encontrás con otras personas. No estás en soledad. Lo peor en la moda, que es el caso de la alta costura en el pasado en Francia, es la torre de marfil. Creo que eso es como un cementerio. Estoy muy en contra de eso.


WWD: ¿Cuál es el rol de la alta costura hoy en día?
KL: Alguien dijo que la alta costura estaba muerta cuando alguien cerró su casa. Aparentemente, no es verdad porque de hecho hay más clientes para la alta costura que los que había hace 20 años atrás. Los clientes lucen como modelos. Ellas pueden comprar ready-to-wear y la comprar porque alguna del rtw hoy tiene los precios del alta costura del pasado. Hay tantos nuevos mundos y tanta nueva plata. Están interesados en ella porque la han descubierto.
Creo que la alta costura tiene una razón real para existir de una forma limitada, como Chanel o Dior, porque tienen una organización real en cuanto a la alta costura en la Casa. Los pequeños diseñadores que no tienen una organización real deben hacer rtw costoso, porque la alta costura no es sólo el mismo vestido listo-para-hacer, sino que es además la presentación, las pruebas, todo lo que implica. Hay algo mítico en ello que no puede ser improvisado. Podés hacer ropa muy buena en casa en una escala limitada pero organizaciones reales de alta costura… quedan muy pocas.

WWD: ¿Están los nuevos clientes mayormente donde están los nuevos mercados o hay una base significativa que permanece en el Oeste?
KL: Hoy en día, los jets privados. La mayoría de los clientes ni siquiera ven las colecciones en el salón. La colección va al país, es exhibida a la mujer luego de que hacen una vaga opción en un video. Es un mundo diferente al pasado, por los aviones privados. Mucha de la gente rica del pasado son personas pobres comparadas con la riqueza de hoy en día.

WWD: Además has llevado varias colecciones rtw –no las más grandes como las de primavera u otoño, pero las pre-colecciones, las colecciones especiales – [fuera de París] y recién has hecho un desfile en Escocia. ¿Cuán importante crees que es dejar París para una colección?
KL: Es muy importante hacerlo de una manera especial porque hoy, todo es mostrado en Internet y en televisión. Cuando hacés un desfile con sólo una chica saliendo de una puerta, cruzando una pasarela, está bien para los freaks de la moda pero el público se aburre fácilmente. Tiene que haber algo de magia alrededor. Por eso fui a Escocia a este castillo donde nació Mary Stuart, y fue un momento mágico. Para hacer lo opuesto, la próxima vez, dentro de un año, voy a ir a Dallas. ¿Sabés por qué? Primero de todo, amo Texas. Me encantan los texanos. Hay otra razón. Cuando Chanel reabrió, la prensa francesa fue más que hostil. La única prensa que la entendió inmediatamente fue la prensa americana, y Neiman Marcus le dio el Oscar por su colección, así que creo que es algo lindo ir ahí.
Normalmente trato de encontrar una vaga conexión. Para Escocia, fue fácil porque su amante estaba cazando con ella en Escocia y así fue cómo ella descubrió el tweed, aún si nuestros tweeds no tienen nada que ver con sus tweeds del pasado, pero ese no es el tema. Ella fue mucho a Venecia, por eso yo hice un desfile en Venecia. Ella tuvo un amante ruso, y le encantaba el arte ruso, así que lo hice en Rusia. Trato de encontrar una conexión, pero la conexión es a menudo muy vaga. Con Texas, es un detalle, pero con los pequeños detalles, vos podés hacer una historia entera. Soy un contador de historias para eso.


WWD: ¿Te gusta tener varios tipos de clientes? ¿Te gusta encontrarte con las clientas?
KL: Nunca me encuentro con los clientes. Nunca voy al salón. No soy un couturier de esa escuela –que baja al salón para ver si el vestido queda bien. No hago eso. Yo sólo hago colecciones.

WWD: Pero qué hay de las fiestas, cuando Chanel hace una fiesta en Escocia o Dallas?
KL: Sí, voy, pero no soy realmente un loco de las fiestas y no tengo tanto tiempo. Por Chanel solamente, mi contrato… si existe un contrato. De hecho, es sólo un papel entre el Sr. Wertheimer y yo. No es nada. No leo los contratos más allá de la primera página porque es aburrido e innecesario. Cuando se supone que la gente tiene que trabajar unida, no se necesita un contrato. Trato de encontrar la manera correcta; lo que la compañía necesita. Chanel, con todos las boutiques en el mundo, no necesita cuatro colecciones como dice el contrato sino seis. Eso hace ocho con la de Alta Costura. Hago ocho colecciones para ellos porque creo que Chanel es una de las pocas, sino la única compañía, donde, cada dos meses, las vidrieras se renuevan totalmente.

WWD: dijiste que los freaks de las moda pueden disfrutar una chica saliendo de una puerta… Con Chanel vamos como anticipándonos a una extravaganza. ¿Cómo se te ocurren las ideas?
KL: Pienso que un desfile básico es aburrido. Uno tiene que hacer algo para hacerlo más memorable. Además, la manera en que la gente mira los desfiles, en televisión o en Internet, era muy diferente hace 10 años atrás. Fijáte el desfile en Escocia. El Sr. Pavlosvky me dijo que hizo 100 millones de euros en publicidad gratis sólo por aparecer en la prensa y en televisión. ¿Conocés muchas otras cosas donde consigas 100 millones de euros en publicidad gratis?


WWD: En la década pasada, hemos visto a algunos diseñadores dejar el panorama y muchos más, ciertamente en los Estados Unidos han surgido, ¿prestás atención y quién creés que tiene el potencial para tener éxito?
KL: El éxito mayor es muy frágil en este negocio. Podés tener un éxito enorme y, tres temporadas después, estás muerto o despedido, o te vas o estás retirado, o tenés algún problema. No estoy hablando de mí mismo así que no lo sé. Por supuesto presto atención porque me interesa la moda.
Creo que vivimos un momento interesante en la moda. La gente siempre dice que antes era mejor. Eso es ridículo. Primero de todo, uno no debe comparar. Las circunstancias son diferentes, y creo que hay muchos diseñadores talentosos hoy en el mundo. Lo más gracioso, en Francia, todas las personas que tienen trabajos de director artístico de importantes compañías ya no están en Francia –un americano en Vuitton, una inglesa en Céline, un belga en Dior. ¿No es eso algo extraño?

WWD: Esta temporada que pasó, con Raf Simons en Dior y Hedi Slimane en Saint Laurent, hubo muchos rumores sobre la temporada. ¿Sentiste que la competencia se incrementó?
KL: ¿Hay algo más sano que la competencia? Si no, te dormís y creés que el éxito, y lo que hiciste, está asegurado. Nada está asegurado en la moda, y eso es lo que me gusta de la moda.

WWD: ¿Qué es lo que más te irrita?
KL: Lo que me irrita son las personas que crean complicaciones porque creen que son profesionales por crear complicaciones. Y luego las personas que hacen las cosas desprolijas para parecer serios y de hecho tratan de justificar su salario. Odio eso.

WWD: Dijiste que no querías hablar de política francesa pero te voy a preguntar de todas maneras. ¿Sentís una diferencia desde la última elección presidencial?
KL: ¿Una diferencia? Es otro planeta. Si leés los diarios –y no soy francés, así que puedo decirlo – no podés creer lo que leés. La historia entre Putin, Hollande y Depardieu. Cosas como esas no deberían existir en la política. Creo que es gracioso lo que el Sr. Putin hizo porque él no quería ser interpretado por los franceses.
Sabés, nunca voté en ningún país. La política es interesante si estás en la política. Si no, olvidate. Me quedo en países donde creo que está bien, al minuto que creo que no está bien, me voy. Soy un europeo libre, no estoy atado a nada. Pago impuestos en Francia pero no pagaría un centavo más. No hay razón para hacerlo porque no tengo seguro social, no pido nada. Tengo un departamento de tarifa plana que me dio un gobierno de izquierda hace 15 años. Ellos respetan eso, yo respeto eso.


WWD: Danos el gusto con un poco de nostalgia. Contanos sobre la moda en el París de los setentas y de los ochentas.
KL: Los ochentas fueron muy diferentes de los setentas. Prefieron olvidar los ochentas. En los ochentas, viviá en Montecarlo la mayoría del tiempo… porque París y Mitterrand no era el lugar más excitante, además. Los setentas fueron geniales de una forma porque no importaba nada, era libre… siempre y cuando sos joven. Tenía algo sin pretenciones. No se trata acerca del dinero. Nunca escuchabas hablar de dinero. Hoy en día escuchás mucho hablar de dinero. Lo necesitamos, pero como un tema, no es muy divertido. No había alfombra roja, no había 200 guardaespaldas para gente famosa. Lo cool era liviano, joven, improvisado y fresco. Hoy las cosas están sobreorganizadas.

WWD: Dijiste que no había alfombra roja. Estaba leyendo algunas entrevistas viejas. Diez años atrás, hablamos sobre el impacto de las celebridades en la moda. Diez años después, se ha probado que no ha sido algo pasajero. ¿Cuál creés que ha sido el impacto de las celebridades en la moda? Ha sido bueno para la moda, malo para la moda?
KL: No sé si ha tenido un impacto en el departamente de moda para la ropa, pero ciertamente para el de belleza y el de fragancias porque las chicas son fantásticas. Tenés que admitirlo. Puedo entender que todos quieran verse como ellas, pero hay otra cosa: Vos hablaste de la alta costura. Si le das a una actriz un vestido de alta costura que una mujer ya ordenó, cancela el vestido en un segundo. Quizás tengan miedo que el marido las compare y piense que Nicole Kidman se ve mejor en el vestido, pero no lo sé. Eso es algo muy raro, no? El público que ve televisión se impresiona con la alfombra roja. La mujer que está en una especie de competencia en el sentido monetario, que compra vestidos, no lo ve de la misma manera. Pero eso sólo se limita a la alta costura.

WWD: Pero vos creés que es como una especie de pasarela del mundo y por llegar a una audiencia tan amplia la moda misma queda pasada por agua?
KL: Nosotros proponemos, la selección viene después. Ese no es nuestro problema. Mi asunto es mostrar colecciones que yo creo que son correctas para el momento y la marca. pero no pienso si es malo o bueno para la moda. Eso viene después. Ese no es mi problema. No soy periodista, no soy comprador, soy apenas un consumidor.


WWD: Hiciste una vida por fuera de la moda, y sabemos que te encanta la fotografía y que tenés un carrera seria, real en la fotografía. Alguna vez has pensado en escribir memorias o ensayos?
KL: No memorias. No tengo nada para decir, y qué puedo decir, no puedo decir. Pero por eso me gusta esta entrevista. Sólo respondo preguntas personalmente, no tengo nada para decir. Y además, sabés, hay un problema con las memorias. Las cosas no siempre son así de placenteras. Hay personas que han jugado una parte importante en la vida, pero no quiero darles el placer de ser mencionadas otra vez. Eso limita las cosas. Puedo escribir sobre un backstage de alta costura cuando comencé en Balmain, pero eso es diferente. Memorias, no.

WWD: ¿Qué considerás moderno? ¿Podés definir lo moderno hoy?
KL: Lo moderno es justo para el momento y el próximo momento, pero la palabra vanguardia es una palabra sobre-utilizada.

WWD: ¿Hay una vanguardia hoy en día?
KL: Es toda una escalera. Trato de prestar atención y no caer, pero con mis anteojos negros no es fácil, porque de hecho soy corto de vista. Para ir hacia abajo en la escalera, no lo necesito, y hacia arriba tampoco lo necesito, así que prefiero mantener mis anteojos para ver todo, y hacer un esfuerzo y no caer. Creo que, paso a paso, a veces vas dos pasos hacia atrás, eso es algo sano. Nadie tiene una carrera de una sola línea como esta. Eso no existe.

Pregunta de la audiencia: Has encarnado a Coco Chanel y sabés más sobre ella que quizás nadie más vivo. ¿Es verdad que era húerfana y creés que el tono de respeto que subyace quizás viene de eso?
KL: Creo que sí. Sus padres murieron cuando ella era joven. Su padre se fue, su madre murió. En el siglo XIX, la gente se moría muy rápido con la tuberculosis y todo eso. Quizás ella haya inventado parte de su vida, pero ella lo tiene totalmente permitido. Suena bien en los libros. Creo que su gran problema fue cómo salir de eso. Tenía que ubicarla en ese período. En aquellos días, no había gran oportunidades para las chicas. No había background, no había dinero, no había escuela. Podías ser un trabajador, una mucama, y si era un poco linda, podías hacer dinero con hombres. Es horrible de decir, pero nos olvidamos que nuestra moral de hoy, nuestros estándares morales de hoy son totalmente innecesarios de aplicar en aquel período. Fue un período muy difícil para las mujeres.


Pregunta de la audiencia: Tenés un look muy distintivo. ¿es algo que se te ocurrió por accidente, o es algo así en lo que convertiste?
KL: Vos sabés, vos creés que es un look distintivo. Para mí, es un look normal. Tengo una camisa con un cuello con una corbata con una chaqueta negra con jeans. Me sorprendo a mí mismo. No es una invención –es una evolución normal. Tuve 100 looks diferentes en mi vida. Tal como los pasos del éxito, deben ser los pasos del look, también. Sé vos, pero cambiá tu aspecto porque de otra manera se vuelve realmente aburrido, no? No podés competir o compararte con lo que era antes, así que mejor cambiá.

Pregunta de la audiencia: Mencionaste que no conservas archivos. Así no volvés y mirás a las cosas de hace 20 o 30 años?
KL: No, nunca. Primero de todo, tengo buena memoria. Hay mucho guardado, así que si hago un buen esfuerzo puedo recordar vagamente. Es diferente para las casas. Puedo cruzar todas las casas en las que he vivido y decorado en mi vida, todo incluido. Profesionalmente, no hago este tipo de promenade porque no creo que sea bueno. Puedo rehacer algo porque me he olvidado que lo hice, pero no lo haría apropósito. El otro día, fui a la apertura de un museo en París para el desfile de Chloé, en mis hechos sólo mi Chloé –las ropas desde 1965 a 1983. Las miré y pensé “no está tan mal”, pero no podía imaginar que era yo, la persona, que hizo eso. No tenía relación con eso. Algunas de ellas todavía pueden funcionar hoy y eran buenas ideas. Yo era la persona más sorprendida, pero no fue una influencia en mi próximo paso en el trabajo. El desfile estuvo bien hecho, debo decir. Pero tengo que shockearme a mí mismo.

Pregunta de la audiencia: Karl, hiciste una colaboración con H&M hace algunos años y desde entonces todos los años los minoristas han hecho colaboraciones con los diseñadores. ¿Crees que esto se terminó o hay alguien con quien te gustaría colaborar?
KL: Puede continuar y creo que es algo muy inteligente de hacer, colaborar por un corto tiempo, porque hacés otro tipo de trabajo y es interesante, pero depende que te proponen. No se trata de buscar trabajos, por Dios. El otro día, un tipo del Golfo llamó y quería que hiciera algo con él. Le dije, “Te veo cuando vengas a París, y él dijo, “No, tenés que venir vos”. Le dije, “No, yo no busco trabajos, pero puedo enviarte a mi asistente”. Él dijo, “No trabajamos con chicas”. Nunca le devolví el llamado.


Fotos Rahman Roslan/Getty Images AsiaPac

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