lunes, 16 de enero de 2012

¡FELIZ CUMPLE KATE!/ "Cómo no mirarla"

Foto Rex Features
La musa del blog cumple 38 años, elegí una imagen en movimiento para homenajearla, nada de fotografías retocadas de estudio. Kate caminando hacia una fiesta por las calles de Los Angeles, con un vestido vintage amarillo, uno de sus preferidos. Es de septiembre de 2003.

- Extracto del texto "Cómo no mirarla", de Elvira Lindo, en la sección Don de gentes, del diario Elpaís.com

"(...) Caprile, lector compulsivo y atento, es el que ha puesto en mis manos este Kate Moss Machine del francés Christian Salmon. El ensayo diserta sobre las razones que convirtieron a una adolescente de barrio obrero londinense, menos alta que las modelos convencionales y fina como una gamba en la diosa de la cultura alternativa. Las primeras fotos mostraron a una Kate de dieciséis años posando en el paisaje de su infancia, el Londres suburbial, como una de tantas muchachas con poca pasta y mucha gracia que se visten en mercadillos. Aparecía poco o mal pintada, con el eyeliner corrido, aumentando esas ojeras que les aparecen a las chicas cuando han dormido mal o cuando se han drogado. Kate Moss inauguró la era de las modelos que parecían desfilar por la pasarela tras haberse corrido una gran juerga. Chicas que se olvidaban de comer, pero nunca de tomar una copa o esnifar unas rayas. Una estética que, como se ha sabido después, era casi una descripción del backstage en el que vivían algunas de estas jóvenes y que los estilistas exageraron con maquillajes y peinados convirtiendo en tendencia el look de "chica abandonada". El colmo de la incongruencia: una muchacha al borde de la enfermedad vistiendo chaneles y diores. Kate Moss representó esa imagen tanto en la pasarela como fuera de ella hasta el punto de que en 2007 la National Portrait Gallery de Londres convocó a varios artistas para retratarla. Lucian Freud se unió al desafío y algunos críticos reaccionaron agriamente diciendo que el arte inglés había muerto. Hoy, Umberto Eco, ajeno a tales prejuicios, incluye una de las fotografías de aquella exposición en la lista de los retratos más emblemáticos de la historia del arte. Al fin y al cabo, ¿qué es Kate Moss sino una modelo que posa? Expresividad y belleza, capacidad de contar con una pose y una mirada una pequeña historia, ese es su trabajo. Sobre los misteriosos caminos de las tendencias estéticas leo en el libro de Salmon. Al terminarlo, la observo a ella, la Moss, en la portada. Y pienso entonces que por encima de todas esas consideraciones sociológicas que justifican un libro de ensayo está ese rostro magnético. El rostro bello y gatuno que haría que unas mujeres se sintieran incómodas a su lado en la mesa, otras la miraran de soslayo al estilo de Sofía, algunos hombres se volvieran primates y algunos seres humanos, entre los que creo me encuentro, pensaran cómo no mirarla siendo, como es, tan bella."
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